
Todos hablan de kWh… pero ¿qué es realmente?
kWh. Tres letras que aparecen por todos lados cuando hablamos de electricidad.
Lo ves en tu recibo de luz, en tu medidor y cada vez que alguien habla de consumo eléctrico. Te lo explicamos de la forma más sencilla: con 10 focos, una hora y hasta un kilo de tortillas.
Lo encontramos en el recibo de luz, en el medidor y cuando alguien nos dice que debemos consumir menos energía. Pero pocas veces nos detenemos a preguntar: ¿qué significa realmente un kWh?
Aunque parece un término para ingenieros, en realidad la idea es bastante sencilla.
Para entenderla solamente necesitamos 10 focos de 100 watts, un reloj y un kilo de tortillas.
Después de este ejemplo, probablemente nunca volverás a ver un kWh de la misma manera.
1. Empecemos por el famoso watt
Seguramente alguna vez has comprado un foco y has visto en la caja algo como 10 W, 60 W o 100 W.

Esa letra W significa watt y es una unidad que utilizamos para expresar potencia. Dicho de una manera sencilla, nos ayuda a saber qué tanta potencia utiliza un aparato cuando está funcionando.
Ahora imaginemos algo muy fácil.
Tenemos 10 focos de 100 W encendidos al mismo tiempo.
Hagamos la cuenta:
10 focos × 100 W = 1,000 W
Aquí aparece nuestro primer “kilo”.
¿Recuerdas cuando compras un kilo de tortillas?
Un kilogramo tiene 1,000 gramos.

Con los watts ocurre algo parecido: 1,000 W = 1 kilowatt (kW).
Por lo tanto, nuestros diez focos de 100 W encendidos al mismo tiempo representan una potencia total de 1 kW.
Pero todavía no tenemos un kWh.
Nos falta algo importantísimo:
el tiempo.
Porque no es lo mismo encender esos diez focos durante unos minutos que dejarlos funcionando durante varias horas.
Y aquí es donde comienza a tener sentido esa famosa letra h que vemos en el recibo.
2. Ahora agreguemos una hora
Regresemos a nuestros diez focos.
Los tenemos encendidos y juntos representan: 1,000 W = 1 kW
Ahora imaginemos que permanecen encendidos durante exactamente una hora.
Entonces tendremos: 1 kW × 1 hora = 1 kWh

¡Eso es!
Acabamos de entender el famoso kilowatt-hora.
El kW nos habla de potencia. Cuando agregamos el tiempo durante el cual utilizamos esa potencia, podemos determinar la energía consumida.
Por eso el kilowatt (kW) y el kilowatt-hora (kWh) no son lo mismo.
Puedes recordarlo de esta manera:
W = potencia
kW = 1,000 watts
h = una hora
kWh = energía consumida
Nuestro ejemplo también nos permite jugar un poco.
Si los diez focos de 100 W permanecieran encendidos durante 2 horas, consumirían:
1 kW × 2 horas = 2 kWh
Si estuvieran funcionando durante 5 horas: 1 kW × 5 horas = 5 kWh
Y hay algo todavía más interesante.
Un aparato de 500 W funcionando durante dos horas también utilizaría aproximadamente:
500 W × 2 h = 1,000 Wh = 1 kWh
Mientras que un aparato de solamente 100 W tendría que permanecer funcionando aproximadamente 10 horas para utilizar esa misma cantidad de energía.
Así entendemos algo fundamental: para saber cuánto consume un aparato no solamente importan sus watts; también importa cuánto tiempo permanece funcionando.
La relación entre potencia, tiempo y energía es justamente la base del kilowatt-hora. NIST define 1 kWh como la energía equivalente a utilizar una potencia de 1,000 watts durante una hora.
3. Entonces, ¿qué está contando el medidor de tu casa?
Ahora salgamos un momento de nuestra imaginación y vayamos al medidor de electricidad de tu casa.
Mientras tú haces tu vida normal, diferentes aparatos están utilizando electricidad.
- El refrigerador enciende y apaga.
- Prendes la televisión.
- Enciendes un ventilador.
- Usas la lavadora.
- Tal vez enciendes el aire acondicionado.
Cada aparato tiene una determinada potencia y funciona durante cierto tiempo. La energía que todos ellos utilizan se va sumando y puede expresarse en kWh.

Toda esa energía se va acumulando y el medidor registra el consumo eléctrico en kilowatt-hora. Los medidores eléctricos utilizados para facturación registran energía, y el kWh es precisamente una unidad de energía.
Volvamos a nuestros diez focos.
Si solamente tuviéramos esos diez focos de 100 W conectados y los mantuviéramos encendidos durante una hora, habríamos consumido aproximadamente 1 kWh.
Pero una casa real tiene muchos aparatos funcionando en distintos momentos.
Por eso tu medidor va acumulando: 1 kWh + otro kWh + otro kWh... hasta formar el consumo de tu periodo.
CONUEE señala que el consumo de electricidad de las viviendas está relacionado, entre otras cosas, con la iluminación y los electrodomésticos, y que las familias finalmente ven reflejado ese consumo en sus facturas.

Así que la próxima vez que mires tu medidor y observes los kWh, puedes imaginarlos como una especie de contador de la energía eléctrica que has utilizado.
Y eso nos lleva a la pregunta que probablemente más nos interesa.
4. ¿Y cuánto cuesta un kWh?
Aquí debemos aclarar algo importante.
Un kWh no tiene un único precio para todas las viviendas de México.
CFE utiliza los kWh para determinar el consumo de energía, pero las tarifas domésticas tienen reglas y cargos que dependen de la tarifa aplicable, la localidad, la temporada y el nivel de consumo, entre otros elementos. Por ejemplo, CFE publica distintas tarifas domésticas y utiliza rangos de consumo expresados precisamente en kilowatt-hora.

Nota: El consumo y el importe mostrados en la imagen son únicamente ilustrativos y no representan una cotización ni una tarifa real de CFE. El importe real depende de la tarifa, la localidad, la temporada, el periodo de facturación, el nivel de consumo y otros conceptos aplicables al suministro. Consulta las tarifas vigentes en el sitio oficial de CFE.
Por eso no sería correcto decir simplemente: “1 kWh cuesta tantos pesos.”
Lo importante para este artículo es entender qué es lo que estás consumiendo.
Porque cuando entiendes el kWh, comienzas a ver tu casa de otra manera.
Ya no solamente piensas: “El aire acondicionado gasta mucho.”
Ahora puedes preguntarte:
¿Cuántos watts utiliza y cuántas horas lo tengo encendido?
Y lo mismo puede hacerse con un ventilador, una televisión, una bomba de agua o cualquier otro aparato.
Aquí está la idea más importante de todo el artículo:
Ahorrar energía no significa apagar todo. Significa entender qué aparatos utilizan más energía y durante cuánto tiempo los estás usando.
Y eso también explica por qué medir nuestro consumo es tan útil.
Con VoltOne puedes registrar periódicamente las lecturas de tu medidor y observar cómo evoluciona tu consumo en kWh. Cuando haces un cambio en tus hábitos, puedes comparar tus lecturas y comenzar a entender cómo ese cambio se refleja en tu consumo.

La próxima vez que veas kWh en tu recibo de luz, recuerda nuestros diez focos:
10 focos × 100 W = 1,000 W = 1 kW
1 kW × 1 hora = 1 kWh
Los watts hablan de potencia.
El tiempo nos dice cuánto los utilizamos.
Los kWh nos dicen cuánta energía consumimos.

Entender nuestra energía es el primer paso para aprender a controlarla.
VoltOne — Tu energía, bajo control.
Fuentes oficiales consultadas
CFE — Tarifa 1: servicio doméstico
CONUEE — Tarifa eléctrica para el hogar
CONUEE — Estadísticas energéticas en las viviendas mexicanas


